Crecimiento actual de China Crecimiento mutuo a pesar de la crisis actual

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Nov 30, 2011 2 Comments ›› admin
Por Norberto L. Feldman
He leído hace unos días un artículo del prestigioso analista político argentino Jorge Castro en el diario argentino “Clarín”, que me ha impactado profundamente.  Castro es un profundo conocedor de China, país al que viene estudiando desde hace años. Señala que el Fondo Monetario Internacional había estimado que el producto bruto chino llegaba en el año 2010 a los 5,7 billones (millones de millones) de dólares, mientras que el de los Estados Unidos alcanzaba los 14,6 billones. Pero luego Castro recurre a un análisis de Arvind Suramanian, uno de los más prestigiosos estudiosos de China en los EEUU, quien señala que considerando el producto bruto de la República Popular de China, no en dólares corrientes al tipo de cambio vigente, sino en base a la paridad de poder adquisitivo calculada por el Penn World Table (que se publica desde desde 1970), llega a los 14,8 billones de dólares, con lo cual sería superior al de los EEUU. Este resultado surge del hecho de que el costo de vida real en China es inferior en un 27% del que surge de convertir los yuanes a dólares al tipo de cambio corriente, siendo además el costo de vida inferior entre un 20% y un 30% en las zonas rurales que en las ciudades chinas. La población rural supera a la mitad del total.

Suramanian señala que en los próximos 20 años el producto bruto de China duplicará al los EEUU. Supone que China crecerá al 7% acumulativo anual promedio, en tanto los EEUU lo harán al 2,5%. China representará entonces el 20% del producto bruto mundial, en tanto que los EEUU tendrían un 15%. Hay que recordar que en el último decenio China creció al 11% anual acumulativo, de modo que con un 7% ya habría un crecimiento más moderado.

China es desde hace 10 años el principal exportador mundial de capitales, lo que le es posible gracias a un superávit en la cuenta corriente del balance de pagos, que fue  del 11% de producto bruto interno en el año 2007 y es del 6% en el 2011. China cuenta con reservas de divisas de 3,24 billones de dólares, el triple del país que le sigue, que es Japón con 1,2 billones. La moneda China, el yuan, se transforma rápidamente en la tercera divisa global, junto al dólar y al euro.

Frente a estas cifras, América Latina tiene que replantearse sus estrategias comerciales y su propia inserción en el mundo. China es el principal comprador mundial de commodities, y Latinoamérica es en muchos casos el principal productor. Lo es en el conjunto de los países que la componen en soja, maíz y otros granos, pero también en café, cacao, azúcar, vino, carne y cueros vacunos, lana, cobre y muchos otros productos de la minería. Y donde el subcontinente no es primero, alcanza el segundo lugar. De esta situación surge casi naturalmente una conexión muy estrecha, que lo será cada vez más en función del alto crecimiento esperado para China, y también del continente americano al sur de los EEUU.

Pero, además, América Latina es una región ávida de inversiones, especialmente en infraestructura, pero también en minería y en otras actividades.  Es lógico que China acompañe las crecientes relaciones comerciales con más inversiones, y que también haya en cierta medida inversiones en sentido inverso, de Latinoamérica a China, en sectores en que nuestro subcontinente ha logrado un alto nivel de desarrollo, como en materia de vino y en sectores de la industria alimenticia.

En América Latina existe cierto temor de que tipo de comercio que se desarrolla con China lleve a lo que se denomina una “primarización” de la economía. Es decir, que se exporten materias primas y se importen productos industriales. En esto hay que ser muy cuidadoso, para evitar inconvenientes, que surgen de una mentalidad proteccionista. Sería bueno que China evite exportar productos que compiten con producción local y terminan destruyendo industrias existentes. Existe un amplio espectro de productos, en especial maquinarias y equipos, donde esto no es el caso, existiendo una enorme demanda insatisfecha; y en otros casos se puede buscar la integración de importaciones con la producción local latinoamericana, de modo de lograr una producción local eficiente. Este esquema, desarrollado en la Argentina en Tierra del Fuego y en Brasil en Manaos, es susceptible de perfeccionamiento, para pasar de la simple cadena de montaje, o sea la “armaduría, una verdadera industria. Y esto puede ser no sólo en las zonas aduaneras especiales, sino en todo el subcontinente.

América Latina es una gran diversidad, con un origen histórico común, que nace con el descubrimiento de América por Cristóbal Colón el 12 de octubre de 1492 y sigue con la conquista y la colonización por parte de España y Portugal, que fue muy diferente en los que hoy son los distintos países. Y sigue luego con las luchas por la independencia y una evolución posterior de características muy diferentes. Hoy el mundo globalizado tiende a acercar a esos países, que en otros tiempos vivían de espaldas el uno con el otro, mirando todos a Europa o a los EEUU. Pero la diversidad subsiste, y debe tenerse en cuenta a la hora de pensar en relaciones económicas más estrechas y más importantes. No es lo mismo el gigante brasileño, que la más europeizada Argentina, o que Chile, tal vez el país políticamente más maduro de la región, o que otros países andinos, o que Venezuela, o México, país muy integrado con su vecino, los EEUU, o que Centroamérica y el Caribe, con su fuerte impronta de cultura africana. Son sociedades distintas, con economías y producciones diferentes. Cada caso merece atención y análisis particular, para cimentar relaciones fructíferas con China. Pienso que para los chinos, esto es fácil de comprender, ya que su país tampoco es homogéneo, y en el fondo, requiere el mismo tipo de análisis.

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Comments

  1. Alberto dice:

    Me gusto mucho el comentario

  2. Juliana dice:

    Recuerdo ir a los Agazajos del Sr Feldan en una Quinta en Don Torcuato muy bueno

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